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Entender tu factura de la luz línea por línea

Una factura de la luz tiene unas quince líneas y solo cuatro de ellas dependen de la compañía que elijas. Saber distinguirlas es lo que separa comparar de fiarse de un titular.

Las dos mitades de una factura

Todo lo que aparece en un recibo de luz cae en uno de dos grupos. El primero es la parte regulada: peajes, cargos, impuestos y alquiler del contador. Son idénticos en todas las comercializadoras porque los fija la normativa, así que no hay nada que comparar ahí. El segundo grupo es la parte libre: el precio del kWh y el precio del kW día que te aplica tu compañía. Ahí está todo el margen de decisión.

Esa asimetría explica por qué dos facturas del mismo consumo pueden diferir bastante menos de lo que sugiere la publicidad. Si la parte regulada es más de un tercio del total, una rebaja del 20 % en el precio de la energía no baja tu factura un 20 %.

Término de energía

Es lo que pagas por lo que consumes: kilovatios hora multiplicados por el precio del kWh. Si tu tarifa tiene tres periodos, aparecerán tres líneas con precios distintos para punta, llano y valle. Esta es la línea que baja si consumes menos o si mueves consumo a horas baratas, y la que más se anuncia.

Término de potencia

Es lo que pagas por los kilovatios que tienes reservados, multiplicado por los días del periodo facturado. No depende de tu consumo: se paga igual un mes que pasas fuera de casa. En facturas bajas puede llegar a ser la mitad del importe total, y es la línea con más margen de ahorro rápido, porque casi todo el mundo tiene potencia de sobra.

Aquí hay un detalle importante: bajar la potencia no requiere cambiar de compañía. Es un ajuste de tu contrato actual, gratis una vez cada doce meses, y conviene hacerlo antes de comparar precios.

Peajes y cargos

Son la parte regulada del transporte, la distribución y los costes del sistema. Aparecen a veces desglosados y a veces integrados en el precio del kWh que anuncia la compañía, lo cual complica comparar. Cuando en el comparador separamos estos conceptos es precisamente para que dos ofertas queden en la misma unidad de medida.

Impuestos

Se aplican en cascada y en un orden concreto: primero el impuesto especial sobre la electricidad, calculado sobre la suma de energía y potencia, y después el IVA sobre el resultado. Ese orden importa: por eso un descuento en la energía arrastra también una pequeña rebaja de impuestos, y por eso los importes finales no son proporcionales a los precios unitarios.

Alquiler del contador

Una cantidad pequeña y regulada que se paga a la distribuidora por el equipo de medida. No se puede evitar ni negociar, salvo que el contador sea de tu propiedad, que es poco habitual.

Las líneas que hay que mirar con lupa

Los descuentos temporales son la trampa más común. Aparecen como una línea negativa que hace que la factura parezca excelente, y desaparecen al mes trece. Cuando eso ocurre no llega ningún aviso: simplemente la factura sube. Apunta la fecha en el calendario el mismo día que firmas.

La otra línea a vigilar son los servicios incluidos: mantenimiento, asistencia, seguros. Suelen presentarse como un extra gratuito y en realidad son una cuota mensual dentro de la factura de la luz. Si no vas a usarlos, es dinero que sale de tu bolsillo sin darte nada.

Cómo comparar dos facturas de forma honesta

Con tres datos basta: consumo del periodo en kWh, potencia contratada en kW y días facturados. Con eso puedes reconstruir cualquier oferta y obtener un importe comparable. Es exactamente lo que hace el comparador, y la fórmula está publicada en la metodología para que puedas repetirla a mano si quieres comprobarla.

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