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Tipos de tarifa 9 min de lectura Publicado el

Fija o indexada: qué elegir según tu perfil de consumo

La respuesta no depende del momento del mercado ni del titular del día. Depende de una sola cosa: si puedes desplazar consumo a las horas baratas o si tu gasto cae siempre en la hora punta.

Qué es cada cosa, en una frase

Una tarifa fija congela el precio del kWh durante un periodo, normalmente doce meses. Una tarifa indexada aplica el precio del mercado mayorista hora a hora más un margen fijo de la comercializadora. En la fija pagas una prima por previsibilidad; en la indexada asumes la variación a cambio de un precio medio más bajo.

El criterio que de verdad decide

Mira tu semana y responde a una pregunta: ¿puedes programar lavadora, lavavajillas y, si lo tienes, la carga del coche para la madrugada? Si la respuesta es sí, la indexada te sale mejor con mucha probabilidad, porque el precio del valle está bastante por debajo de la media. Si la respuesta es no porque trabajas en casa, tienes turnos o simplemente no quieres organizarte alrededor de la factura, la fija te protege de pagar la punta todos los días.

Todo lo demás es secundario. El momento del mercado importa mucho menos de lo que parece, porque una tarifa fija que hoy parece cara puede ser una ganga el año que viene, y al revés.

Lo que la media anual no cuenta

Es cierto que el mercado ha estado por debajo de la mayoría de tarifas fijas en varios de los últimos años. Pero la media anual esconde dos cosas. La primera es la volatilidad: en un año malo, una indexada puede darte tres o cuatro facturas incómodas seguidas. La segunda es que la media del mercado no es tu media: si consumes concentrado en la punta, tu precio medio real es más alto que el precio medio del mercado.

El margen, lo único que compites entre indexadas

Todas las indexadas pagan el mismo mercado. Lo que cambia entre una compañía y otra es el margen de gestión que suman encima, y ese es el único dato relevante para elegir entre ellas. Por eso lo publicamos siempre en la ficha, y por eso desconfía de cualquier indexada que no lo diga con claridad.

El descuento que caduca, el problema de las fijas

La mayoría de las malas experiencias con tarifas fijas no vienen del precio inicial sino del mes trece. Muchos planes fijos se venden con un descuento de bienvenida a doce meses y, cuando caduca, la factura vuelve al precio de lista sin aviso. Si eliges fija, apunta la fecha y vuelve a comparar ese mes: es el único trabajo que exige esta opción.

Un tercer camino: la discriminación horaria fija

Existe una opción intermedia que se menciona poco: una tarifa de precio fijo pero con tres periodos horarios. Te da previsibilidad y a la vez premia mover consumo al valle. Para un hogar con coche eléctrico y horarios flexibles suele ser la mejor combinación de las tres.

Cómo salir de la duda en cinco minutos

Coge tu última factura, mira el consumo y la potencia, y calcula el importe de las tres opciones con esos datos. Si la diferencia anual entre la mejor fija y la mejor indexada es de treinta euros, la decisión es de preferencia personal, no de dinero. Si es de ciento cincuenta, entonces sí merece la pena pensarlo.

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